Siri, ¿me quieres?

Siri, ¿te sientes sola? Siri, ¿quieres casarte conmigo?

La voz de Siri, la asistente personal de Apple, respondiendo con sentido del humor a preguntas como estas, fue una revolución hace tres años cuando se presentó por primera vez con el iPhone 4S. Pero pronto quedó claro que Siri no era Samantha en Her, la película en la que Joaquin Phoenix tiene una historia de amor con su sistema operativo informático, y su éxito se diluyó.

Samantha aprendía muy rápido de su interacción con Joaquin Phoenix, enamorándolo y enamorándonos. A Siri, en cambio, le costaba reconocer la voz del usuario y se equivocaba en sus respuestas cuando se le pedía información sobre cines o restaurantes, llamar a alguno de nuestros contactos o programar citas.

Más tarde, con la llegada de iOS 6, iOS 7 y, sobre todo, iOS 8, las prestaciones de Siri mejoraron, llegando incluso a ser capaz de escribir textos al dictado.

Poco a poco, los asistentes de voz que hay actualmente en el mercado- Siri y sus competidores: Google Now y Cortana de Microsoft- se van volviendo más potentes, útiles y sofisticados, avanzando en el camino que separa a un asistente virtual de un asistente inteligente.

Aunque al final de toda esta revolución tecnológica, resultará que en una sociedad en la que tener más de 1000 amigos no nos exime de estar solos, las preguntas que realmente nos gustaría que nos respondiesen seguirán siendo las primeras: Siri, ¿me quieres? Siri, ¿te sientes sola? Siri, ¿quieres casarte conmigo?

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