La felicidad ¿una finalidad o una actitud ante la vida?

“Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.” Voltaire

Hoy es el Día Internacional de la Felicidad, instituido el 28 de junio de 2012 por la Asamblea General de las Naciones Unidas y celebrado por primera vez el año 2013. El origen de esta celebración radica en una iniciativa del Reino de Bután que consideraba la felicidad como lo más importante del Producto Interior Bruto. La ONU proclamó la celebración del Día Internacional de la Felicidad el día 20 de marzo, para reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de todos los seres humanos y la importancia de su inclusión en las políticas de los gobiernos. Según Ban Ki-Moon, Secretario General de la ONU y uno de los impulsores de la iniciativa, “La Felicidad Global se basa en la paridad de los tres pilares del desarrollo sostenible: el social, el económico y el medioambiental”.

Hace dos meses, La Vanguardia publicaba un artículo sobre “El hombre más feliz del mundo” donde descubríamos a Meik Wiking, el susodicho hombre más feliz del mundo, y, a su vez, director ejecutivo del Instituto para la Búsqueda de la Felicidad de Copenhague. El artículo contaba cómo Wiking se había interesado en el concepto de felicidad al ver la resolución aprobada por la ONU en 2012 que demandaba a los países europeos la incorporación de parámetros de calidad de vida y de felicidad para medir el progreso. La conclusión que se extraía del artículo era que si sabíamos que las sociedades igualitarias son más felices, ¿por qué no convertíamos eso en políticas concretas? Por ejemplo, si a las personas les hace infelices invertir mucho tiempo en desplazarse al trabajo y son más felices si van andando o en bicicleta, ¿por qué no priorizamos el diseño de las ciudades y la flexibilidad laboral? También se hablaba sobre el último libro de Wiking: Hygge, la felicidad en las pequeñas cosas. Se explicaba que la palabra hygge significa bienestar y que los daneses la conjugan de diferentes formas, como verbo y utilizado también como adjetivo. Se trata, según Wiking, del arte de crear intimidad, del confort del alma, del placer de la presencia de cosas reconfortantes. ”El hygge consiste en sacar lo mejor de lo que tenemos en abundancia: el día a día”, resume Wiking.

Todo lector que se precie sabe que una de las partes fundamentales de los artículos digitales son los comentarios. En este caso, entre todos los comentarios, había uno que sintetizaba a la perfección la otra cara de la moneda de la forma de vida promovida por Wiking: “quijoteTLN5: Si cualquier filósofo o místico perdiese el tiempo leyendo el argumentario del atribuido hombre más feliz del mundo se echaría las manos a la cabeza. La felicidad no reside en cosas o ambientes hygge, sino en algo que no se puede enseñar, comprar, vender o manipular, que es el desarrollo de la parte espiritual de la persona. En ninguna línea de esta entrevista se hace alusión a ello, ni a la afectividad, a la diversión, etc. etc. Parece que para este avanzado de la felicidad, todo consiste en medirla basándose en datos objetivos. O sea, si mido la felicidad, seré feliz. ???? “. Exacto, el estudio de la felicidad se vuelve contradictorio desde el punto de vista en que tratamos de aplicar medidas objetivas a sensaciones subjetivas. Pero no demos la batalla por perdida, recurriendo a diferentes puntos de vista sobre la felicidad podremos arrojar algo de luz a este concepto tan sobado y tan desconocido a la vez.

 

¿SOMOS MÁS FELICES POR EL CONTEXTO EN EL QUE VIVIMOS O SOMOS MÁS FELICES POR LA FORMA DE PROCESARLO?

Paul Watzlawick, psicólogo austríaco, en su libro El arte de amargarse la vida, daba consejos para personas que siempre quisieron sentirse miserables pero nunca pudieron lograrlo totalmente. El autor da recomendaciones sobre cómo convertir la propia vida y la de los demás en un infierno. Watzlawick nos plantea diversos métodos de amargarnos la vida para que, a raíz de ahí, nuestra tarea sea analizar nuestra vida y determinar si es nuestra costumbre evitar amargarnos la vida o ,por el contrario, si disfrutamos amargándonosla.

 

FELICIDAD, UN RESULTADO DE LA PLENITUD EXISTENCIAL

Viktor Frankl, neurólogo y psiquiatra también austríaco, afirmaba que vivimos en un mundo carente de sentido donde el ser humano ha dejado de proponerse metas y ha caído en un vacío existencial. Por ello, intentamos rellenar los momentos de cosas banales y no hacemos otra cosa que caer en el aburrimiento, esto nos hace infelices o, por lo menos, no felices. Frankl argumentaba que el camino para vencer un sentimiento de falta de propósito no es centrarse en el problema sino buscar una distracción más noble. Entonces, tal vez, la mejor forma de encontrar la felicidad — en el trabajo y en la vida —sea dejar de tratar de ser felices y comenzar a enfocarnos en cosas que le den sentido a nuestras vidas a nivel personal, familiar y laboral. Darle un sentido a nuestra existencia, un deseo por cumplir, una meta a alcanzar e intentar conseguirlo nos aportará la plenitud existencial, y como consecuencia, la felicidad. Y cuanto más noble sea dicha meta, más profundo será el sentimiento de felicidad.

 

CADA UNO TIENE SU PROPIO SIGNIFICADO DE LA FELICIDAD

Pero si hay algo en lo que todos podemos estar de acuerdo es en que la felicidad es algo muy personal. Para algunos puede ser tener un Ferrari; para otros, una salud de hierro, ser eternamente joven, tener hijos, encontrar el amor o tomarse un vermutazo un despreocupado domingo al sol de la Barceloneta. Ser feliz no siempre es fácil y cuántas más cosas condicionen nuestra felicidad, más motivos tendremos que nos impidan disfrutar de ella.

Llegados a este punto, os dejo la guinda del artículo en forma de collage humano, a ver si logramos que durante este ratito que estamos pasando, seáis un poco más felices.

 

 Vet Robirosa_Felicidad Pere Dot_Felicidad Carmen Moreno_FelicidadArantxa Fernandez_FelicidadPablo Fernandez_FelicidadMireia Moreno_Felicidad

 

P.D.: Muchas gracias a todos los que han colaborado en este artículo:

Cat office
Fuente: tumblr.com

Pilar Gabriel

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