
Una vez un cliente nos preguntó “¿Cuántos fans conseguiré en Facebook?” Y una compañera le respondió “Depende, desde 25 a 50.000”.
Y eso es, el afán por conseguir un número determinado de fans en una red social no depende (solamente) del buen trabajo de un departamento de social media ni es el primer ni único objetivo de crear una página en Facebook o Twitter.
La cantidad de gente a la que le puede gustar una marca se relaciona con el alma de esa marca, con el presupuesto que se invierta en promociones, descuentos y regalos, pero también con muchísimas más variables.
No queremos que nos lean sólo un día y participen en el sorteo del lanzamiento de la fan page para obtener un regalo solamente. Queremos “calar” en sus mentes y que lo que expliquemos sea lo suficientemente relevante para que nos sigan cada día e incluso nos busquen en su timeline. ¿Cómo? Hablando acerca de lo que quieren escuchar mediante contenidos afines a los intereses por los que nos siguen.
Una de las funciones esenciales de un/a community manager es dotar de fuerza y valor la marca para la que trabaja y tan solo lo podrá hacer si lee atentamente lo que los fans dicen, piden y comentan. Ahí está la famosa expresión “escucha activa”, que aunque obvia, es básica para lograr una comunidad que construya experiencias e historias alrededor de una marca.
El análisis vendrá después. Todo precisa de tiempo, como la vida.
¿Que tenemos 1.000, 5.000 fans?, perfecto, pero será fundamental la observación de las acciones que se hayan realizado para saber qué ha pasado con lo que hemos dicho y aprender sobre qué podríamos haber dicho.
A todo el mundo le gusta ser escuchado. Y eso es lo mismo que quiere una comunidad. Nuestra labor: endulzarla y cuidarla. Hablamos de social media pero también de human media.
Los fans no son lonchas de jamón, son personas como nosotr@s. Y, “al otro lado”, deben encontrarse gente como ellos, con capacidad para escucharles y entenderles.
Tenemos delante una gran oportunidad para conectar con las personas y sus comunidades, construir relaciones sólidas, cultivar confianza y fidelidad y aprender a adaptarnos a las interacciones humanas, pudiendo conseguir gran relevancia y alcance de la marca.
Hace ya un tiempo que no consideramos la era social como algo usual, sino que convergemos más con todo lo que representa el human media: el camino hacia una nueva forma de comunicación, más natural, más humana.
Por eso, cuando alguno de nuestros clientes dice: “Hemos conseguido pocos fans”, respondemos: “¿Y hemos logrado movimiento?, ¿los fans escuchan y hablan con la marca?”
Mejor tener 10 amigos y contar con ellos, que tener 1.000 y nunca poder contar con ninguno.